¿Quién es César “Chene” Elso?

César “Chene” Elso es profesor de Educación Física y una figura profundamente vinculada al deporte, la educación y la formación de generaciones de niños y jóvenes de San Andrés de Giles.

Aunque nació en la Ciudad de Buenos Aires, su vida transcurrió en San Andrés de Giles, ciudad en la que desarrolló prácticamente toda su trayectoria personal y profesional. A comienzos de la década de 1980 inició sus estudios de Educación Física en Olavarría, en un contexto muy particular del país, ya que ingresó al profesorado en 1982, durante el conflicto de Malvinas.

Una vez recibido, comenzó una extensa carrera docente que se prolongó durante más de tres décadas. Trabajó en escuelas de la localidad, en el Centro de Educación Física y también en espacios de formación docente. A lo largo de esos años pasó por distintas experiencias y disciplinas, entre ellas la gimnasia artística y la coordinación de equipos de vóley femenino vinculados a la Dirección de Deportes municipal.

Su trayectoria, sin embargo, no puede resumirse solamente en los cargos o instituciones por las que pasó. Una parte central de su trabajo estuvo siempre relacionada con una determinada manera de entender la Educación Física.

Chene ha sostenido una mirada pedagógica basada en ofrecer a los chicos una amplia variedad de experiencias motrices, evitando que la práctica deportiva infantil quede reducida demasiado pronto a una única disciplina. Desde esa perspectiva, correr, saltar, lanzar, jugar, coordinar movimientos y conocer distintos deportes forman parte de una misma construcción.

Su propuesta prioriza que los niños participen, experimenten y disfruten de la actividad física, incorporando herramientas y fundamentos que luego puedan trasladar a diferentes prácticas deportivas. Más que buscar una especialización temprana, su mirada apunta al desarrollo integral de cada persona a través del movimiento.

Esa concepción del deporte también está atravesada por una fuerte vocación educativa. Para Chene, la actividad física no se limita al rendimiento o la competencia: también puede convertirse en un espacio de encuentro, aprendizaje, contención y formación para los jóvenes.

Durante su carrera fue testigo de las transformaciones de la educación y del deporte local, y ha reflexionado en distintas oportunidades sobre la importancia de la vocación docente, de las políticas deportivas y de sostener espacios en los que niños y adolescentes puedan crecer acompañados por adultos comprometidos con su formación.

Su vínculo con el deporte también atravesó su vida familiar. Junto a su esposa Gabriela, también profesora de Educación Física, compartió durante muchos años proyectos vinculados a la actividad física y la gestión deportiva. Entre ellos, llevaron adelante durante aproximadamente dos décadas el funcionamiento de una pileta, que posteriormente fue climatizada en el año 2000. Su hija Macarena también continuó ese vínculo familiar con la actividad física y la formación deportiva.

Chene se jubiló en 2017, después de 31 años de trabajo pedagógico, dejando detrás una extensa trayectoria en las instituciones educativas y deportivas de San Andrés de Giles y, sobre todo, una enorme cantidad de alumnos que fueron atravesados de alguna manera por su enseñanza.

Su historia también tiene un vínculo especial con El Frontón. En 1988 participó, junto a Omar “Pitín” Narice y Martín Contardo Boldú, en la organización de la Subcomisión de Ciclismo del club, impulsando competencias que convocaron deportistas de toda la región. Un año después integró como preparador físico el cuerpo técnico del equipo de fútbol de El Frontón que disputó el Torneo del Interior de 1989/90, una de las primeras grandes experiencias competitivas de la institución a nivel regional.

Por todo ese recorrido, el Torneo César “Chene” Elso busca reconocer mucho más que una trayectoria profesional. Es un homenaje a una manera de comprender el deporte: como herramienta educativa, como espacio de desarrollo integral y como parte fundamental de la vida de una comunidad.

Que una competencia destinada especialmente a niños y jóvenes lleve su nombre también tiene un sentido particular. Porque buena parte de la historia de Chene estuvo dedicada precisamente a eso: enseñar a moverse, a descubrir deportes, a participar, a disfrutar y a crecer a través de la actividad física.